Hace poco estuve en el Congreso de Psicología en la Antigua Guatemala, escuchando a la Psicóloga María Rosa Alvarez, que se ha destacado entre otros campos,  por su trabajado sobre la igualdad y contra la violencia de género.

Esto es parte de lo que dijo aquel día:

“Podemos detectar a mujeres con riesgo de sufrir violencia de género, y desde luego es necesario el trabajo de divulgación y entender cosas como que los celos no son amor, que el control no es protección. Se estima qmaria-alvarezue una de cada cuatro de victimas de violencia machista no denuncian a su agresor por miedo, un miedo que va desde las represalias, al propio proceso, pasando por el temor a que no se les crea o a perder a sus hijos y a sus hijas o quizás, por los prejuicios, la estigmatización que implica el reconocimiento de victimas de violencia de género en nuestra sociedad.

¿Que nos dicen estos datos?

Primero, que no se identifica adecuadamente, hablamos de dominación, control, coerción, aislamiento, amenazas, la exigencia a la obediencia, la desvalorización etc. Son formas de violencia difíciles de detectar por la propia víctima y que pueden contribuir a desenlaces trágicos.

Y en segundo, que la situación posterior a la denuncia genera tal incertidumbre, tal inseguridad que prefieren no denunciar y seguir viviendo en la situación en la que están: un mal conocido,  aunque eso signifique poner en riesgo su propia vida finalmente. Cuántas mujeres no denuncian, ni siquiera se separan por el temor a tener que dejar a sus hijos o sus hijas solas en manos de su agresor, que en muchas ocasiones también ejerce la violencia sobre las y los menores. (…) Y así permanece en la culpa, impotencia, ansiedad, tristeza,  vergüenza.  

El 81% de las mujeres asesinadas este año (en España) no habían presentado una denuncia. De hecho, 2 de cada 10 mujeres no denuncian porque dicen sentir vergüenza y todas ellas aseguran que ciertos episodios vividos nunca los contarían ante un tribunal. 1 de cada 10 mujeres no denuncian porque se sienten culpables de la violencia sufrida, prácticamente la misma proporción que no acude a los cuerpos de seguridad por no perjudicar al agresor, un 7%. El miedo, la pena, la pena por el agresor, la dependencia económica, la culpabilidad, etc; se encuentran tras el hecho de que 1 de cada 5 víctimas retira la denuncia (…) Cualquiera de las mujeres que conocemos, cualquiera, podría ser víctima de la violencia de género y negarlo es no entender lo que está detrás de este fenómeno. Lo vemos a diario, éste no entiende de clase social, ni de nivel educativo, de ideología, de etnia, de edad. La violencia machista alcanza todas las capas de la sociedad. No podemos bajar la guardia.”

Al terminar la charla me acerqué a María Rosa y a Concha Rousia (su colega) para preguntarles: En su opinión, ¿Cuándo se puede considerar a los celos normales y cuándo son un abuso emocional? Su respuesta me hizo sentido y aquí va:

Cuándo los celos pueden ser considerados abuso emocional:

En el momento en que la persona que sufra de celos por parte de su pareja:

  • Ya no sienta que puede ser él o ella misma.
  • Cuando se siente controlado/a.
  • Cuando se somete.
  • Cuando ya no tiene libertad.
  • Cuando le gustaría ir a una fiesta (o cualquier otro evento)  pero por cualquier motivo su pareja no quiere, así que no va.

Cuándo los celos son normales:

Los celos son una reacción natural de miedo o ansiedad cuando se siente que la pareja se está alejando,  sin embargo (aquí completo yo) no está controlando ni siendo posesivo/a.

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A veces es dificil distinguir entre los celos naturales y aquellos considerados como abuso emocional, y por supuesto, aunque los celos y el control pueden ser precursores de la violencia física hay muchas personas celosas que nunca cometerán un acto hostil, pero eso no elimina el hecho que los celos que pretenden dominar, controlar, forzar o limitar la libertad sean un abuso, dañen la relación y el autoestima de la persona que los sufre.

Necesitamos dejar de pensar que los celos significan amor.

No es natural que las personas dejen de ser ellas mismas, que dejen de salir con amigos o familiares, que oculten conversaciones normales, que se sientan vigiladas, que sean visitados de forma sorpresiva para comprobar su paradero,  que deban de dar reporte de todo lo que han hecho, que se les pregunte constantemente quienes los llaman, quienes son sus nuevos amigos/as de Facebook, etc. Y esto puede pasar tanto hacia hombres como mujeres.

Así como me dijo Concha en el congreso: “El amor verdadero es ser feliz con la felicidad del otro”.  ¡Es cierto!

Hice este “medidor de celos naturales vs abuso emocinal” para que podamos ver con más ejemplos las diferencias.

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Ahora, si tú que estas leyendo te identificas con la persona celosa,  ten compasión contigo mismo. No es fácil dejar de ser celoso/a, cualquiera puede llegar a serlo. El primer paso para cambiar es aceptar que las emociones son totalmente válidas, lo que hace la diferencia es la forma de expresarlas. Si se manifiestan en forma de diálogo o preocupación sin llegar a controlar o a limitar la libertad de la otra persona está bien. El problema es cuando llegas a creer que es tu derecho el controlar o restringir la libertad de tu pareja, utilizando la manipulación, las mentiras, la fuerza o el victimismo. Los celos pueden venir de inseguridad, conducta aprendida, eventos pasados o estilos de personalidad. Busca apoyo psicológico y de amigos si lo necesitas y utiliza recursos como artículos, libros, conferencias, etc.

Si eres una persona que sufre los celos en forma de abuso emocional, no te conformes, si tu pareja está dispuesta a trabajar por la relación, acude a terapia de pareja o pídele que acuda él/ella para ver si se puede resolver. Lean libros juntos, busquen recursos. Si tu pareja no está dispuesta a cambiar o asumir la responsabilidad,  plantéate hacer un cambio fuerte, poner límites o dejar la relación, acepta que es tu decisión permanecer ahí o no. No ignores las señales, especialmente si son repetidas y si afectan tu seguridad, estado de ánimo o  independencia.

Hay una excepción en donde la persona que experimenta celos puede controlar o restringir actividades por acuerdo mutuo y es después de una infidelidad, sólo mientras se recupera la confianza en la relación.

Algunos recursos sobre los celos:

Inglés: Te recomiendo este libro de Simeon Lindstrom o este de Melody Beattie.

Español: La obra de Melody Beattie  es muy buena para entender de raíz la inseguridad en las relaciones, tiene algunos libros traducidos en español, por ejemplo este libro. 

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¿Cuándo los celos se consideran abuso emocional?
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Un pensamiento en “¿Cuándo los celos se consideran abuso emocional?

  • Septiembre 5, 2019 a las 10:49 pm
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    Hola doctora estoy pasando una situación con mi pareja él es 20años mayor que yo .
    Él es una persona muy celosa por todo
    Está revisando mi celular me controla demasíado me dice porque me demoro que a donde voy y todo quiere que le dé razón me veía con mis compañeros de trabajo y de verdad está situación ya me está cansando dígame doctora que puedo hacer

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