Una gran parte de las dolencias y sufrimientos de la humanidad viene por vivencias traumáticas que no se han podido superar por completo, que se repiten y se pasan por generaciones.

No siempre entendemos bien qué es el trauma ya que existen muchas distorsiones culturales y sociales.

Por un lado, no nos gusta mucho ahondar en la palabra T-R-A-U-M-A.  Puede parecer algo oscuro e incurable. Por supuesto, dan ganas de meterlo bajo la alfombra. A veces pensamos que sólo a unos pocos les pasa, aquellos veteranos de guerra, víctimas de abusos o catástrofes naturales.

Por otro lado, también usamos la palabra en términos muy cotidianos, para indicar que algo nos encantó: “me quede traumada con la película” o que algo nos disgustó mucho: “me dejaste traumado con lo que me dijiste”.

Es por esto que en este post quiero hablar sobre qué realmente es el trauma psicológico. 

La palabra trauma se refiere a cualquier evento o experiencia que haya impactado negativamente nuestro sistema nervioso central, nuestra vida y  la forma en cómo nos vemos.

Un trauma puede ser resultado de un sólo evento o de la acumulación de éstos que fueron gradualmente impactándonos.

Cuando vivimos un trauma, entramos en estado de shock, ya que lo que está pasando sobrepasa nuestra capacidad actual de soporte.

Un trauma puede ser un accidente automovilístico, una operación de emergencia o un terremoto también puede ser el haber vivido abusos, indiferencia, malos tratos o soledad. Un trauma puede suceder en la niñez, adolescencia o adultez, como por ejemplo una infidelidad o separación puede vivirse también como un evento traumático.

Cualquier evento o experiencia (¡cualquiera!) que sobrepase nuestra capacidad de soporte y abrume nuestro sistema nervioso puede ser un trauma.

Los efectos del trauma (Estres Post Traumático) en nuestra vida pueden ser muy variados.

Los clásicos efectos son:

Síntomas asociados con revivir el evento traumático:

  • Pesadillas, memorias del suceso constantemente.
  • Creer o sentir que el evento está pasando de nuevo.
  • Reacciones disociativas o falta de atención al presente.
  • Muchas reacciones emocionales al recordarse del evento.
  • Muchas reacciones físicas cuando se recuerda el evento (corazón late más rápido, sudoración, dificultad de respirar, sentirse que se desmaya, sensación de pérdida de control)

Síntomas relacionados a la evitación del evento traumático:

  • Evitar pensamientos, conversaciones o emociones acerca del evento.
  • Evitar personas, actividades o personas asociadas con el evento.

Síntomas relacionados a los cambios negativos en pensamientos y estado mental:

  • Tener dificultad de recordar una parte importante del trauma original.
  • Sentirse adormecido o desprendido de todo.
  • Falta de interés en actividades sociales.
  • Inhabilidad de experimentar estados de animo positivos.
  • Pesimismo acerca del futuro.

Síntomas de excitación y reactividad:

  • Dificultad para dormir o conciliar el sueño.
  • Irritabilidad o arrebatos de ira.
  • Dificultad de concentración.
  • Sentirse fácilmente sobresaltado.
  • Demasiada vigilancia (hipervigilancia)

Otros síntomas relacionados son la despersonalización (sentirse un observador del propio cuerpo/pensamientos y sentimientos) o desrealización (sentir que el mundo alrededor es extraño o irreal).

Otras consecuencias del estrés post traumático puede ser el abuso de substancias como alcohol, drogas (para evitar sentir o recordar).  Problemas con la atención y concentración en actividades simples: leer, hacer tareas, conversaciones. Alejamiento de actividades y personas que solían ser una fuente de confort. Enfermedades psicosomáticas: dolor de cabeza, espalda, estómago en respuesta a amenazas o miedo.  Entre otros.

El trauma se queda grabado en nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso. Es por esto que no es fácil “sacudírselo” intelectualmente.

Los efectos del trauma en el cuerpo

Según el experto en Trauma, Bessel Van der Kolk:

Dr. Van der Kolk

“El trauma produce cambios fisiológicos, incluyendo la re-calibración del sistema de alarma en el cerebro, aumento en la actividad de la hormona del estrés y altera el sistema que filtra la información relevante de la irrelevante. Ahora sabemos también que el trauma compromete el área del cerebro que comunica la sensación física y corporal de sentirse realmente vivo.

Estos cambios explican porqué los individuos traumatizados se vuelven hipervigilantes a las amenazas a expensas del interés en actividades espontáneas y motivadoras. También nos ayuda a entender porqué los individuos traumatizados suelen repetir los mismos problemas y tienen tanta dificultad de aprender de la experiencia. Sabemos que sus comportamientos no son los resultados de fallos morales, falta de voluntad o mal carácter, sino que son causados por cambios reales en el cerebro.

Este vasto incremento en nuestro conocimiento en los procesos básicos que subrayan el trauma, también ha abierto nuevas posibilidades para paliar o incluso revertir el daño. Podemos desarrollar métodos y experiencias que utilizan la propia neuroplasticidad del cerebro, para volver a sentirse totalmente vivo en el presente y seguir adelante con la vida.”

La neuroplasticidad

La neurociencia ha encontrado que el cerebro es “plástico” y puede literalmente crecer o disminuir su tamaño, cambiar sus conexiones y activarse o desactivarse.

Quiero que leas la explicación de la experta en neuroplasticidad, la Dra. Lisa Wimberger, Fundadora del instituto Neurosculpting.

“La neuroplasticidad es un término científico y probado. Es ahora una idea aceptada, de que somos capaces de crecer células cerebrales, regenerar las antiguas e incluso aprender nuevas cosas desde el nacimiento hasta la muerte. No fue hasta hace mucho que la ciencia creía exactamente lo contrario.

Incluso al principios del siglo anterior, la ciencia decía que el cerebro estaba fijado y que habíamos nacido con el cableado cerebral para toda la vida y que si nos tratábamos mal, tomábamos demasiado, comíamos mal, experimentáramos demasiado estrés o tuviéramos alguna predisposición genética, las células cerebrales se morirían y nos quedaríamos con las cartas que nos repartieron.

Tal vez alguno de ustedes se identifican con esta idea de cómo funciona el cerebro. Cuando era pequeña, mis papas me dijeron que si tomaba cerveza, iba a matar todas mis células cerebrales y que por eso no debería de beber cerveza. Y aunque este es un ejemplo extremo y ahora divertido, estaba basado en ciencia en ese momento. La ciencia decía que si matabas a tus células cerebrales, te quedabas solo con las que tenias. 

Así que ahí teníamos el modelo de: <bueno… tenemos que hacer lo mejor con lo que tenemos> y después, en la mitad del siglo pasado, la ciencia dice: disculpen un momento, nosotros estábamos mal. Esta era una idea falsa. Lo que descubrimos es que el cerebro es mucho mas elástico, resiliente, maleable y entrenable de lo que pensamos. De hecho, ¿imagina que? podemos hacer nacer nuevas células cerebrales incluso en edad avanzada. Y podemos regenerar las funciones cognitivas incluso en la vejez.

La neuroplasticidad nos ha salvado de la idea acerca de lo que es envejecer.

La buena noticia es que este modelo actual del cerebro tiene tremendas implicaciones para poder sanar daños debido a estresores físicos, emocionales o mentales.”

Algunos tratamientos estudiados que sirven según el investigador Holandes de trauma, Bessel Van der Kolk son: EMDR, Yoga, Teatro terapéutico, Neuroretroalimentación (Neurofeedback), la terapia de los Sistemas de la Familia Interna, Masajes terapéuticos, Psicodrama Experiencial, entre otros.

Gracias a la ciencia, ya no podemos decir nunca más que el trauma es incurable. Si estas sufriendo los efectos de alguna experiencia traumática y no has encontrado la sanación aún, no pierdas la esperanza. No a todos nos sirve lo mismo, pero a todos nos sirve algo.

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El trauma y la neuroplasticidad
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