La identidad de sanación

Según el Dr. Steven Stosny  el elemento más importante para superar el dolor y sufrimiento después de una infidelidad, es desarrollar una identidad de sanación. 

El doctor Stovy dice:

“Con una identidad de sanación te identificarás con tus fortalezas, resistencia y deseo de mejorar tu vida. Tu decisión de desarrollarla te liberará de pensamientos de daño, injusticia y culpa, que te debilitan y se presentan de manera inevitable después de una traición íntima. Seguirás teniendo esos pensamientos por un tiempo y en ocasiones te sentirás abrumado por ellos. Pero la mayor parte del tiempo una identidad de sanación te ayudará a resistir el impulso de concentrarte en ellos, amplificándolos o magnificándolos.”

La razón por la que funciona, es que una identidad viene desde adentro.

Se compone de Cualidades personales: resistencia, fortaleza, compasión. Comportamientos: ayudar, escuchar, animar. Y Roles sociales: amigo, guía, estudiante, etc.

La identidad ejerce una gran influencia en cómo nos comportamos, nos sentimos y pensamos.

Por lo contrario,  si después de una infidelidad, desarrollamos una identidad de víctima quiere decir que nos identificamos con las heridas y el maltrato.

¿Quién soy yo sino una mujer/hombre maltratada/o?

¿Quién soy sino una persona traicionada?

Desde la identidad de víctima ya no hay motivación para sanar, mejorar o crecer. El dolor se vuelve necesario para preservar la identidad.

La identidad de víctima colorea todo tu mundo. Te hace comportarte, pensar y sentir de cierta manera. Te hace creer que la vida es una aventura peligrosa, en donde sales perdiendo y nada está bien. Una víctima no tiene control de su vida.

El caso del Dr. Stosny.

El doctor cuenta el caso de Sarah. Ella llegó a su consultorio con una confesión: Durante mucho tiempo no quiso aliviar su ansiedad, depresión o insomnio porque eso “liberaría” a su marido, que la había engañado.

“Tiene que ver lo que me ha hecho” declaró. “Tiene que hacerse responsable de lo mierda que es. Debe admitir que yo no merecía ser lastimada así. Debería sentirse terrible por lo que me ha hecho.”

El marido de Sarah se aisló por completo después de que ella descubrió sus amoríos; ello, comprensiblemente, le dio la impresión de que no le importaba qué tan lastimada estuviera. La verdad, no podía soportar ver lo que le había hecho. Aislarse, aunque vergonzoso, es un intento de evitar la vergüenza, (Gottman et al., 1994 Love y Stonsy, 2008).

Cuando no pudo evitar el dolor que le había ocasionado, cuando se dio cuenta de lo delgada, demacrada y exhausta que estaba su esposa, cayó en un abismo de vergüenza. Incapaz de encararla, se fue de la casa en la mitad de la noche, dejando una nota: “Nunca me perdonaré el daño irreparable que te hice. Eres una persona demasiado buena para mí y te arruiné. Fallé de una manera imperdonable. No puedo seguir afectado con mi presencia en tu vida. Mereces algo mucho mejor”.

Aunque hubiera preferido escucharlo de su esposo, Sarah obtuvo el reconocimiento que quería. Él validó su dolor. Validó la manera en que ella se miraba a sí misma: dañada. Él dijo todo lo que ella quería escuchar. No obstante, conseguir lo que quería la hizo sentirse más deprimida que nunca.  Se sentía sin esperanza y adormecida.

El tratamiento de Sarah comenzó cuando ella estableció un compromiso con una identidad de sanación, que le ayudó a enfocarse en sus fortalezas y resistencias.

Trabajando en tu identidad

Has de darte cuenta que tú eres muchísimo más que una persona traicionada. Tu eres un/a  padre/madre, amiga/o, empleada/o, emprendedor/a.

Tú no estas dañado/a.

Todas tus cualidades están intactas y sólo requieren de atención para florecer.

Cómo desarrollar tu propia identidad de sanación según el Dr. Stosny:

Paso 1. Inventario de tus fortalezas. Escribe en una hoja todas tus fortalezas por ejemplo: inteligencia, compasión, curiosidad, apertura de mente, valentía, integridad, sentido del humor, adaptabilidad, humildad, vitalidad.

Escribe tus valores: por ejemplo: honestidad, responsabilidad, aprecio por la naturaleza, espiritualidad, justicia, capacidad de amor, compasión.

Enlista la evidencia de tu fuerza: Por ejemplo, cómo te recuperaste de enfermedades pasadas, pérdidas, obstáculos, fracasos o penas.

Paso 2: Compromiso. 

Explica cómo aprovecharás tus fortalezas y usarás tus valores para sanar. Por ejemplo, voy a investigar oportunidades de crecimiento en el trabajo, me esforzaré por acercarme a mis amigos y familiares, me concentraré en desarrollar mis cualidades mediante la música, escritura, arte, baile. Me permitiré apreciar la belleza de la naturaleza.

Paso 3: Declaración 

Escribe la siguiente declaración y fírmala: “Yo decido concentrar mi atención y mi comportamiento en lo que me ayudará a sanar, crecer, mejorar y crear valor en mi vida”.

Paso 4: Oportunidades de crecimiento

Haz una lista de oportunidades de crecimiento que se presentan a partir del dolor sufrido. Por ejemplo: tendré un conocimiento más profundo de mí mismo y de los demás. Apreciaré más a quienes luchan por crecer a partir de los obstáculos e infortunios de la vida. Resucitaré mis sueños tomando clases, buscando viejos amigos, iniciando un pequeño negocio y haciendo voluntariado en mi comunidad.

Paso 5: Testamento espiritual. 

Escribe la siguiente declaración y fírmala: “Trascenderé todo lo sufrido y saldré de este período de recuperación siendo una mejor persona, concentrada en un sentido permanente de significado y propósito, conforme a las creencias espirituales que resuenan en mi alma” Ahora lee en voz alta la declaración (tendemos a estar más comprometidos con las afirmaciones que escribimos y decimos en voz alta que con las que pensamos). Has de sentirte empoderado al leerla. Si no, encierra en un círculo la parte en la que tu sensación de empoderamiento disminuye, y cambia lo que necesitas.

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Creo que el ejercicio del Dr. Stosny puede ayudar muchísimo porque a salir del círculo vicioso de la mentalidad de víctima y a retomar el control de la vida.

Recordemos que todos tenemos un Yo real: compasivo, amoroso y con inmenso potencial.

Las experiencias dolorosas de la vida nos pueden hacer perder el contacto con nuestro yo real. Pero es decisión nuestra volver a conectarnos con esa fuerza sanadora, compasión y energía. En el fondo todos somos libres de darle el significado que querramos a los eventos traumáticos y sobrecogedores.

No significa que no hemos de valorar y reconocer nuestro dolor, pero eso no quiere decir que hemos de sumirnos en un estado de desesperanza y debilidad permanentes.

Te recomiendo,  que si tú has vivido una traición, pruebes este ejercicio de corazón y repitas la declaración todos los días por al menos un mes. Además te animo a que tomes una acción diaria, por más pequeña que sea, en camino de tu sanación.

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Cómo desarrollar una identidad de sanación, después de la infidelidad
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