Casoreal

Cuando era adolescente tenía dificultades para relacionarme con los chicos. Recuerdo que  cuando empecé a salir con algunos amigos, (una novedad total ya que estudié en colegio sólo de mujeres) me ponía bastante nerviosa y mi mente barajaba pensamientos negativos constantemente, por ejemplo: “Oh, no me gusta como soy”, “Dije algo tonto”, “Me estoy poniendo roja” etc.

Había un chico que me gustaba mucho. Era alto, de pelo negro y con una sonrisa amplia. Algunas de mis amigas sabían. Una ocasión en la que fuimos todos al cine, una de mis compañeras dijo en voz alta: “los polos opuestos se atraen”, refiriéndose al chico que me gustaba y a mí que estábamos en ambos extremos de la fila. Puedo conectarme con ese momento de nuevo y sentir la avalancha de emociones negativas que me atravesaron.

Mi diálogo interior era algo así: “Ya sabe que me gusta”, “¿Y ahora que voy a hacer cuando salga del cine?”, “¡Que vergüenza!”, “Seguro piensa que soy rara”, “¿Cómo le voy a gustar? si soy aburrida”. 

Recuerdos del pasadoAhora que recuerdo el pasado, puedo entender cómo todos esos pensamientos y emociones negativas me afectaban. No podía disfrutar el momento, me costaba mostrar mi ser real, dejaba de ser auténtica y eso era algo que probablemente sí era percibido por los demás. Al final me saboteaba a mí misma y terminaba actuando como no quería.

La razón por la que guardo aún mi diario de cuando tenía 13 años es porque me sorprende cómo mi diálogo interior podía ser tan destructivo. En esa época era notorio cómo afectaba a mi comportamiento en general.

Hoy en día ya no pienso igual que al inicio de la adolescencia. Al ver esta foto me surge compasión y deseo de protección. Agradezco haber pasado y superado la mayoría de los constantes ataques a mí misma que revoloteaban bajo el mismo tema: “Soy fea”, “Le caigo mal a esta persona”, “Soy tímida” etc.

Sin embargo estas voces no son sólo fruto de la adolescencia, se pueden activar en otros contextos: En fracasos amorosos o profesionales, pérdidas de seres queridos, cambios, etc. Nuestra voz crítica no tiene edad y puede manifestarse a lo largo de nuestra vida.

Hoy en día, soy más consciente de los mensajes negativos que me digo a mí misma. Sí,  todavía existen, sin embargo aprendí a que no debemos creer todo lo que nuestro pensamiento nos dice.

El Doctor Robert. Firestone escribe en su libro “Voice Therapy”: “Desde hace mucho tiempo los psicoterapeutas están conscientes de que las personas tienden a pensar destructivamente, que tienen muchas concepciones falsas de sí mismos, o que tienen una parte de  “sombra” en su personalidad. (…) Muchos de nosotros tendemos a subestimar la profundidad de esta división dentro de la personalidad.

En general estamos poco conscientes de estos auto-ataques y de cómo el comportamiento está influenciado o incluso controlado por estas voces. “Escuchar” a la voz crítica nos predispone a limitarnos a nosotros mismos y a actuar de forma correspondiente a los ataques, que se perciben como verdaderos.

Todos tenemos dos partes:

-La parte que crece naturalmente, que ama, tiene aspiraciones, deseos por formar relaciones cercanas, instinto sexual, deseo de reproducirse,  de ser creativo.

-La parte que se auto-limita, se auto-destruye y contiene hostilidad ante uno mismo y los demás.

De la segunda parte es donde nace nuestra voz crítica.

Acción

Reflexiona:

Si escribieras un diario acerca de lo que te dice tu voz crítica, ¿cuáles serían las frases más frecuentes?

 

Creo que la voz crítica tiene pensamientos negativos que se comportan como virus. Se les podría llamar Virus Mentales.

Son virus porque:

  • Son susceptibles de contagiarse y esparcirse, especialmente de generación en generación.
  • No son naturales a nuestro cuerpo ni proveen de armonía.
  • Vienen de afuera y son impuestos.
  • Nos debilita en vez de fortalecernos.
  • Pueden aparecer a cualquier edad y bajo cualquier circunstancia.

Un virus extremo nos puede llevar a pensamientos suicidas: “No le importo a nadie, debería morirme”

Un virus medio nos puede mantener en una insatisfacción constante acerca de nuestra vida: “Nunca puedo lograr mis metas”, “Nunca sé lo que quiero”, “Soy un fracaso”, etc.

Se me ocurrió que así como existen los anti-virus para los aparatos electrónicos, podemos crearnos un anti-virus mental. 

¿Que acciones que debería realizar un anti-virus mental?

ANTI VIRUS MENTAL

 

PREVENIR: un anti-virus escanea constantemente las bases de datos buscando posibles amenazas.

En nuestra mente, podemos prevenir los virus mentales siendo conscientes de la naturaleza del pensamiento. Entender que la mayoría de lo que pensamos es repetitivo y muchas veces destructivo.

Ten en cuenta cuándo somos más propensos de activar un virus:

En los momentos de cambio: Comenzar un trabajo o proyecto, hacer dieta, mudarse, casarse, tener un hijo.

En los eventos negativos: Enfermedades, fracasos profesionales o financieros, rechazo de parte de un ser amado, pérdida de una persona cercana y cualquier evento que cause estrés alto.

IDENTIFICAR: Cuando estas trabajando y te encuentras con un mensaje: “alerta, software malicioso”, agradeces a tu anti-virus haberse dado cuenta que algo destructivo está tratando de entrar a tu sistema.

En nuestra mente, también podemos practicar esa alerta. “¡Alerta, virus mental!”.

¿Cómo identificamos un virus mental?

  • Cuando observamos un pensamiento repetitivo que es negativo hacia nuestra persona.
  • En los momentos en que generalizamos las situaciones en términos de “todo” o “nada”, “siempre” o “nunca”.  Por ejemplo: “Siempre te pones en ridículo”, “Hice todo mal”.
  • Cuando pensamos de forma no realista. Por ejemplo: “Nunca vas a aprender matemáticas”, “Seguro que todos se ríen de mi”
  • Al momento que identificamos una emoción negativa: culpa, tristeza, ira o ansiedad que gira en torno a pensamientos repetitivos, generalizados, no realistas o destructivos.

ENVIAR A CUARENTENA O REPARAR:  una vez  que nuestro anti-virus informático encuentra el software malicioso, lo aísla para que no afecte todo el sistema o lo repara.

En nuestra mente, podemos enviar a cuarentena o reparar nuestros virus mentales.

Enviar a cuarentena: quiere decir que estamos siendo conscientes que el virus está ahí pero no dejamos que nos afecte a nuestro comportamiento.

Por ejemplo: “Seguramente vas a dar una presentación pésima”. Cuarentena: “No, no es cierto, es sólo un pensamiento” Relajo mi cuerpo, respiro hondo. “Voy a dar la presentación de la mejor manera que pueda”. Al mismo tiempo necesitamos observarnos desde una posición de compasión. Recuerda, estamos más propensos a cambiar si nos observamos desde aceptación y compasión (no desde crítica y desprecio).

Reparar: Aunque nuestro cerebro siempre tiene memoria de nuestros virus mentales y no los puede desvanecer, si los puede desactivar y dejar en desuso.  Estaremos reparando cuando ya no nos surjan virus en aquellas situaciones que sí nos la generaban anteriormente.

Es necesario que construyamos activamente nuestro anti-virus mental. No nos olvidemos de actualizarlo constantemente. Es cierto, a veces la actualización hace que se ponga lenta la máquina, está bien, quiere decir que estamos procesando nueva información.

¿Qué tipo de anti-virus tienes? ¿Está actualizado? Recuerda que la descarga es “gratuita”.

 

La voz crítica y el anti-virus mental
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4 pensamientos en “La voz crítica y el anti-virus mental

    • Diciembre 30, 2015 a las 2:58 pm
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      Gracias Teresa!! que bueno que te ha gustado! un abrazo muy grande!

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  • Enero 13, 2016 a las 12:54 am
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    wow, jamas habia analizado esa voz interna tan autodestructiva a mi autoestima hasta que lei este articulo, !!100 puntos!!!

    Responder
    • Enero 18, 2016 a las 2:50 pm
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      Gracias Yamil! Que bueno que te sirvió para analizarte 🙂

      Responder

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