Todos necesitamos de los demás para regular nuestras emociones. 

Yo sé que esto se escucha un poco repetitivo. Pero necesitamos entender la importancia de esta frase.

Cualquier ser humano, sea niño o adulto, siente emociones desagradables, incómodas, dolorosas y por naturaleza, busca a aquella persona (o sustituto) que le ayude a bajar la intensidad de las emociones desagradables.

Hay investigaciones, en donde se muestra físicamente la importancia de una conexión segura para regular el dolor.

Por ejemplo, en la investigación “Lending a Hand” (Prestándose una mano) se demostró científicamente que las personas que tomaban de la mano a su pareja con la cual se sentían a conectados y confiados, mostraban en una resonancia magnética menor activación de los centros de dolor mientras recibían moderados shocks eléctricos, mientras que si tomaban la mano a un extraño o una pareja con la cuál tenían problemas, el dolor se sentía más fuerte.

En conclusión: científicamente comprobado, sentirte cerca de tu pareja (dentro de una relación satisfactoria) hace que sientas menos dolor.

Mira a un niño pequeño que acaba de escuchar un ruido fuerte, o un extraño que entra a la habitación: el niño se acerca a  su mamá, llora,  la abraza y logra calmarse: es decir,  regular su ansiedad. Incluso los perros se acercan a sus dueños cuando escuchan cuetes o bombas (en mi caso, mi perrito Yoshi, siempre lo hace).

Si tenemos apego inseguro, nos costará regular nuestras emociones con los demás

Básicamente el apego inseguro quiere decir que en algún grado, sentimos desconfianza de que los demás (en especial nuestra pareja) va a poder responder a nuestras necesidades de conexión, aceptación, seguridad, amor, etc.

Las personas con apego inseguro = ansioso, sienten mucho miedo de perder a la conexión con su ser querido. Les cuesta calmar su ansiedad. Se sienten también a veces poco valiosos, poco útiles o importantes.

Las personas con apego inseguro = evasivo, sienten en el fondo miedo al rechazo de su ser querido, por lo que tienden a desconectarse y a evadir el contacto, como método de protección. Eso no quiere decir que están tranquilos, al contrario, se sienten alarmados pero logran “meterlo debajo de la alfombra”. También temen no ser valiosos o queridos.

Si nos cuesta regular las emociones con nuestros seres queridos, a veces acudiremos a los “auto-medicadores”

Los auto-medicadores son aquellas substancias, productos o experiencias que logran aliviar o adormecer nuestras emociones (pero que a la larga hacen peor el problema).

Uno de los auto-medicadores más populares es el alcohol.

¿Recuerdas aquellos muñequitos que estuvieron de moda, que si los metías al agua, crecían de tamaño? (Yo jugaba horas con ellos)

Ahogar las emociones en un tarro de cerveza es como seguir metiendo figuras expandibles en el agua: sólo siguen creciendo.

El problema es que cuando tratamos de regular nuestras emociones acudiendo al alcohol reforzamos el mismo problema de donde nacen las emociones negativas.

Por ejemplo: Si Pedro tiene un apego inseguro y se siente ansioso, puede tratar de “auto-medicar” sus emociones de preocupación, su sentimiento de inferioridad y miedo al abandono con el alcohol. Sin embargo, si el tomar se vuelve un acto repetitivo y sin control, probablemente resultará en dañar su relación y esto hará que tenga más miedo a conectarse con los demás.

Una persona con problemas de alcoholismo no podrá mantener relaciones significativas hasta que deje su relación primaria: la relación con el alcohol.

¿Cómo romper el ciclo?

Es crucial buscar ayuda para dejar atrás la relación con el alcohol, aunque no haya llegado a un punto de tomar  todos los días.

Para esto, los grupos de 12 pasos suelen ser un lugar seguro en donde las personas pueden sentir que la atención no es enfocada sólo en ellos, si no que diluida en el grupo y esto es menos amenazante.

Una terapia individual, por otro lado ayudará a que la persona pueda aprender a crear apegos seguros y a explorar las emociones, ponerle nombre y procesarlas. Necesitará llegar a un momento en donde no tendrá que recurrir a los auto-medicadores para calmarse.

Solamente la lógica y los argumentos racionales no harán que una persona deje su relación con el alcohol. La mayoría de las personas necesitarán llegar a experimentar que los beneficios de estar sobrio son mayores que las ganancias inmediatas de tomar.

Muchas veces esto pasa cuando se llega a un “fondo”, un punto en el que el dolor causado por la adicción lleva a un momento de claridad. Ahí se abre una ventana en donde existe voluntad de tomar los riesgos y buscar ayuda.

Si tú, que estás leyendo esto crees que necesitas dejar de recurrir al alcohol, toma acción hoy, buscando un grupo de 12 pasos en tu comunidad. Arriésgate a hacer algo diferente. Esto es como saltar de un trampolín alto. No hay que pensarlo demasiado, sólo tener fe en que debajo está el agua.

Grupos de 12 pasos en Latinoamérica y España

Guatemala  – Honduras – México – Chile  – Argentina – Costa Rica – República DominicanaEl Salvador     Nicaragua –  Colombia– Uruguay  – Bolivia –  Cuba – Belice – Panamá  – Perú – Paraguay – Ecuador –España

Si crees que tu pareja o familiar está experimentando este tipo de problemas, ofrece ayuda y apoyo, pero ten en mente que no puedes controlar algo que él o ella mismo/a no puede. Los grupos de Al-ANON son especialistas para familiares de alguien que sufre de esta adicción. La terapia individual también ayuda muchísimo.

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Cuando el alcohol se vuelve más importante que cualquier relación
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