A nadie le gusta sentir que su pareja está distante y fría. Que llama poco, escribe poco, responde al rato los mensajes o que no da muestras de afecto. Que no diga “te amo” o “te extraño” como antes.

Esto puede dar ansiedad, preocupación, enojo, resentimiento y mucho dolor.

Sin embargo muchos hemos tenido la experiencia que el perseguir, reclamar, criticar hace que la pareja se aleje más. Que los conflictos más bien nos desgasten. Y se vuelve un ciclo vicioso: mientras más persigue uno, más se aleja el otro y viceversa. Es un ciclo que se auto-alimenta y que envuelve a los dos. Al final terminamos consiguiendo lo que menos queremos: desconexión.

Entonces uno puede decidir tomar distancia, dar espacio para estar en paz y para dejar de presionar. Esto en principio haría que la pareja, sintiéndose menos presionada y relajada se acerque. Pero no siempre pasa. A veces sigue lejos y distante. Nos da la sensación que su “estar alejado” no es situacional si no una diferencia de personalidad. ¿Qué hacer en este caso?

El investigador John Gottman dice que todas las parejas tienen uno de dos tipos de problemas.

Problemas solubles: son aquellos problemas que tienen un inicio y un final. Como por ejemplo ¿dónde vamos a ir de vacaciones? yo quiero ir a la playa y tú a la montaña. Nos disgustamos, negociamos, pero al final decidimos y el conflicto acaba. Es un tema que se presentará tal vez el otro año o quizás no.

Problemas perpetuos: son aquellos “problemas” que no van a acabar, porque tienen que ver con diferentes personalidades: diferencia en puntualidad, nivel de deseo sexual, deseo de intimidad emocional, manejo de conflictos, etc. O con situaciones que son parte de la vida de la pareja: profesión o suegros. Por ejemplo, cuando dos personas son muy distintas en cuanto al orden y así lo han sido toda la vida, es difícil pensar que los roces sobre la ropa sucia o la organización del escritorio van a acabar definitivamente.

Según Gottman el 69% de los problemas suelen ser perpetuos, quiere decir que de todos los problemas que tenemos, la mayoría van a ser de esta categoría. Pero no te preocupes, hasta las parejas más felices tienen problemas perpetuos. La diferencia está en cómo los manejan. Las parejas conectadas y sanas suelen hacer esto con los problemas perpetuos: usar diálogo constante, sentido del humor, aceptación y pequeños acuerdos. No esperan que vayan a eliminar sus diferencias por completo pero lo pueden manejar.

Lo mismo pasa con el tipo de apego o las diferencias en cuanto al nivel de intimidad. Aquí entra nuestro tema. Hay algunas personas que, pasado el tiempo de seducción y enamoramiento inicial, suelen retornar a su estilo de vida en donde no necesitan con tanta frecuencia ver a su chico/a, en donde necesitan su tiempo a solas y no quieren necesariamente contarle todo a su pareja. Puede que esté en juego el apego evasivo o puede que no. Pero el punto es que necesitan su espacio y no desean mantener mayor nivel de intimidad del que están acostumbrados. Mientras que la otra persona, después del tiempo de seducción y enamoramiento inicial, desean mantener el mismo nivel de intimidad o si no más. Desean ver a su pareja frecuentemente, casi todos los días, hablar seguido, enviarse muestras de afecto. Y este puede ser un gran choche de necesidades. Y si está en juego el apego ansioso, el que la pareja se comience a alejar podrá ser una gran angustia.

Esto es un problema perpetuo. El diferente nivel de intimidad que desean. Es problema perpetuo porque no va acabar de la noche a la mañana, está arraigado en la fisiología, comportamientos, creencias profundas, y reacciones emocionales de cada uno.  Sin embargo sí se puede manejar muy bien. John Gottman lo que recomendaría es el diálogo asertivo, el humor, la aceptación y los pequeños acuerdos. 

Todo esto va a ser muy útil en la relación.

A) Diálogo asertivo:

Hablar sobre lo que uno necesita y siente, en vez de culpar, criticar, acusar, presionar. También darse cuenta lo que el otro necesita y siente. Respetar eso.

B) Humor:

Usar el sentido cómico para bajar seriedad a algunas situaciones.

C) Aceptación:

Entender que la pareja puede tener distintas formas de amar y que eso no quiere decir que ame menos. También entender que ninguna necesidad es más importante que la otra. Sus necesidades son igualmente válidas que las mías. Enfasis: no minimizar las de uno tampoco. Dejar ir el deseo de querer cambiar al otro, más bien ver que su tipo personalidad tiene también beneficios.

D) Pequeños acuerdos:

En vez de querer solucionar todo de una sola vez, ir por partes. Tal vez este fin de semana no se van a ver porque tu novio tiene exámenes y en la noche una despedida de soltero. Sin embargo, quedan de verse el lunes por la noche después de los estudios.

Todos estos tips son super importantes y nos sirven.

Sin embargo, desde el apego ansioso, puede ser muy difícil centrarse en la aceptación y en los pequeños acuerdos cuando en nuestra cabeza no dejan de pasar las siguientes frases: “no le importo”, “no me quiere”, “no soy su prioridad” “¿será que ya se des-enamoró de mi?”, “será que hay alguien más”.

Y aunque le damos espacio y nos mordemos la lengua para no reclamar ni hacer preguntas incriminatorias, no hay manera de recibir más cariño, más afecto.

Y nos preguntamos “¿será que estoy haciendo algo malo?” o “¿será que yo puedo tener una relación donde me sienta abandonada siempre?” no creo que podría…

Cosas que podemos hacer (no sólo una es suficiente)

1. Desarrollar una “distancia sana”:

Quiere decir enfocarte en tus pasatiempos, amigos, empezar clases nuevas y todo lo que pudieras haber dejado de lado desde que empezaste la relación. He visto como algunas personas temen salir demasiado por no animar al otro a que salga también. “Si empiezo a salir mas con mis amigos le voy a dar pie a que salga con los suyos más y ahí no me voy a poder quejar” pero nos damos cuenta que esta estrategia no nos sirve. En vez de eso, haz lo que tú quisieras hacer, dentro de los límites que tú consideres adecuados, sin enfocarte en los próximos pasos que tu pareja pudiera dar. A veces tienes que empujarte un poquito a decir que sí a ese concierto que vas a ir con tus amigas o a esas clases de piano.

Esta distancia sana va a ayudar a que tú te sientas mas realizada en tu vida y que paradójicamente tu pareja se sienta más cercano a ti, debido que verá que está bien tener actividades fuera de la relación de forma consistente. Se sentirá menos presionado y probablemente más atraído a ti.

2. Dialogar desde el corazón:

Habla con tu pareja desde el corazón abierto, con tus emociones vulnerables. Evita culpar, asumir, criticar (todo eso va a hacer que se ponga a la defensiva y no te escuche). Habla con tu pareja sobre las diferencias de cada uno. Sobre cómo te has dado cuenta de que son distintos en cuanto al tiempo que desean pasar juntos, el tiempo que desean hablar durante el día. Dile que a veces te sientes con miedo y preocupado/a que pudiera haber algún problema entre ustedes cuando notas distancia, pero que sabes en tu corazón que probablemente no es nada. Dile que entiendes que necesita su espacio, que cuando se relaja, necesita hacerlo sólo. Que su independencia y autonomía es parte de lo que te atrajo. Y que al mismo tiempo a veces necesitas re-afirmaciones que están bien, que eres querido/a. Que no esperas que esto cambie por completo, pero que te conformas que puedan mantener el diálogo abierto. Que ambas necesidades (la de él y la tuya) son importantes.

3. Trata de escuchar su historia:

Tal vez de pequeño fue presionado por ser “el hombre de la casa” o “la felicidad de su mama/papa” y siente que ahora de adulto, no quiere que nadie más le presione ni ser el responsable de la felicidad de alguien mas. Tal vez ha crecido sólo y se ha forzado a no necesitar de nadie, tanto así que hoy en día no se le ocurre depender de nadie para sus necesidades emocionales. Escúchalo, valida sus emociones. En otro momento cuéntale tú historia, para que te entienda también a ti.

4. Reforzar lo positivo:

Algunas personas sacan a relucir las faltas y los errores mucho más frecuente que los aciertos. Este puede generar un ciclo vicioso en donde la pareja siente que “nunca es suficiente” y por lo tanto disminuye su intento complacer a la pareja. Esto es un problema porque la otra persona sigue sacando a relucir su falta de interés y empeño encima de sus errores y la motivación para agradar baja aún mas. En vez de eso y aunque cueste, es importante reconocer lo positivo aunque sea poco frecuente. Obviamente ha de hacerse de forma sincera. Esto puede hacer que la pareja se sienta más motivado y capaz de complacer y lo intente más seguido.

5. Precaución en los conflictos:

Si ves que a tu pareja le cuesta lidiar con los conflictos, esta puede ser una de las razones por las que evita pasar mas tiempo contigo. Si están teniendo peleas frecuentes, algunas personas se refugian en el trabajo, los amigos, los videojuegos, el deporte o cualquier cosa que los mantenga alejado de las discusiones. Las personas que evitan los conflictos, no sólo están evitando éstas peleas sino que terminan evitando a su pareja y a la relación misma. Y lo curioso es que a veces no se dan cuenta que están evitando, si no simplemente sienten la necesidad de alejarse pero se niegan a si mismos que buscan un refugio fuera.

Por ello es muy importante ser conscientes de la forma de dialogar. Aunque para ti, un conflicto no tiene nada de malo y sea sano, para tu pareja puede ser muy angustiante aunque por fuera pareciera tener una expresión calmada. Repitiendo lo que se ha dicho anteriormente, es importante que no empieces tus oraciones con crítica. Por ejemplo: “tu siempre quedas mal en esto”, “tu nunca me llamas cuando me dices que me vas a llamar”, “eres un/a desconsiderado/a”. Puede ser que para ti esto no es directamente “reclamo del negativo” pero puede ser que tu pareja sea más sensible de lo que parece. Es de nuevo parte de la diferencia en personalidad.

6. Averigua si tu pareja es introvertida:

Las personas que son introvertidas recargan sus energías solas, no acompañados. Y si están bajo estrés en sus vidas, van a necesitar mas tiempo consigo mismos. Esto te puede ayudar a darle mas espacio sin la inseguridad que no quiere estar contigo.

7. Recordarse de los buenos momentos:

Funciona cuando uno se siente totalmente enfocado en lo malo y no puede ver más allá. Ayuda a bajar el rencor y la visión negativa de la relación. Ver fotos de la boda, de las vacaciones, de los momentos buenos. Esto sirve para ambos.

8. Ten respiros:

Baja tu alarma sobre la relación e intenta tomar un salvavidas en medio de la tormenta. No te olvides del asunto pero date ciertos espacios para descansar.

9. Si tu pareja está abierta:

Sugiérele que escriba un diario y anote datos, hechos curiosos y vaya agregando emociones poco a poco. Las personas con apego evasivo o con poca capacidad de expresión de emociones se benefician enormemente de esta práctica. También puedes sugerirle terapia individual o de pareja. Los libros y videos de Brené Brown son geniales para entrarle al tema de la vulnerabilidad.

10. Cuando el enojo y el miedo se hacen muy grandes y has de tomar decisiones: 

A veces cuando se acumula el enojo de no ser escuchado o entendido, el miedo de no poder tener ese apoyo nunca, ese cariño como uno quisiera, se le hace muy difícil ser sensible a las necesidades del otro. ¿Y yo donde quedo? Una parte de nosotros simplemente ya no puede aguantar ni quiere negociar. Tal vez ya ha hecho todo lo humanamente posible. Y no está dispuesta a conformarse con lo que tiene.

En ese momento te recomiendo que te centres en ti, en tus emociones y cuando estes listo, tengas un diálogo con tu pareja de nuevo y que expreses exactamente esto. Aunque tú puedas entender que él/ella tiene necesidades y preferencias distintas, tú tienes otras y no parece que lleguen a un punto medio satisfactorio, al menos en tu caso. Deja que la información entre y no decidas nada aún. No le des un ultimatum, sólo expresa dónde estás tú. Deja que esa sea tu verdad y asimilala, espera que él/ella lo asimila también.

Tal vez este tipo de mensaje sirva adicionalmente para que tu pareja entienda que esto es realmente importante para ti, quizás, movido por el miedo real de perderte decida trabajar en sí mismo y en sus creencias acerca de la intimidad. Ojo, esto no se hace con el objetivo de asustarle para que actúe como tú desees, sino que lo que estás haciendo es mostrándole tu verdad y hasta dónde puedes llegar tú. Tal vez se de cuenta que para avanzar en esta relación necesita hacer algunos cambios de paradigmas.

Creencias que puede tener tu pareja y que podría trabajar: “puedo y debo lidiar con mis emociones sólo/a”, ” todos los conflictos son negativos y han de evitarse”, “hay que pensar en sólo lo positivo y la pareja debería de darme sólo paz”, “no tengo que depender de nadie y nadie tiene que depender de mi”, “los demás siempre quieren controlarme, asfixiarme, manipularme”, “si me dejo llevar por esta relación, me voy a perder a mi mismo/a”, “no se puede confiar en los demás”, “los demás no van a estar ahí para ti”, “no puedo confiar en los demás al cien por ciento”

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Aunque le doy espacio a mi pareja, sigue siendo distante ¿qué hago?
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