Todo empieza con Tim Ferriss y Alain de Botton teniendo una charla radicalmente sincera

Hace poco estaba escuchando una entrevista entre el empresario y escritor Tim Ferriss y el filósofo Alain de Botton, de La Escuela de La Vida.

Tim Ferris preguntó le preguntó: ¿Cuáles son los malos hábitos que aún estás tratando de superar?

Alain respondió: estoy tratando de mejorar el hábito de  no comunicarme propiamente. 

¿Que quiere decir comunicarse propiamente?

No sabemos enseñar a los demás, lo que uno es.  Qué estoy sintiendo, qué quisiera, qué me molesta. Y en vez de comunicarse propiamente, uno sólo actúa y lo simboliza, esperando ser entendido.

Es un esfuerzo consciente el recordar que las personas a mi alrededor, no pueden leer la mente. Ellos no saben lo que yo siento, a menos que yo lo diga.

Además, ellos no me escucharán, a menos que hable de determinada forma. Si estoy agitado y me molesto fácilmente, se cerrará la comunicación de forma inmediata. Si yo les culpo, eso cierra la comunicación. No me escucharán. Si yo humillo, mi mensaje se perderá.

Hay que aprender a ser un mejor maestro y un mejor estudiante.

Ser maestro puede tener una connotación rara. Uno piensa en un maestro de secundaria como alguien dando clases de historia. Pero para poder tener una buena vida, todos nosotros tenemos que aprender a ser buenos maestros y buenos estudiantes de los demás.

Cada día hay momentos en los que tenemos que enseñar algo, necesitamos dar una lección a alguien: Sobre a qué hora vamos a llegar o cómo nos sentimos acerca de un evento. Cualquier cosa que sea. Necesitamos saber comunicarlo. Y eso requiere reglas y disciplina. Y normalmente, explotar de  emociones o ser impulsivo suele ser la peor manera.

Y al mismo tiempo tenemos que aprender a ser buenos estudiantes. Quiere decir, escuchar realmente. Interpretar. Tal vez alguien está actuando de forma desorganizada,  tratando de comunicar algo. Hemos de intentar escuchar lo que  te están tratando de decir, debajo de la superficie.
Tengo hijos pequeños, normalmente ellos no te dicen lo que sienten. No lo pueden decir directamente. Tienes que intentar adivinar. Y no solo con los niños. Creo que tenemos de que deducir de todos.

Casi nadie aprende en el momento. Si alguien te dijera, –¿sabes qué? lo que te pasa a ti es que eres (—–-).  Casi todo el mundo diría: –¡No, eso no es cierto! ¡¿Qué sabes tú?!-  Uno se pone a la defensiva. No absorbemos esa información. Hemos de ponernos menos a la defensiva y al mismo tiempo  pensar con cuidado qué vamos a decir.

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¡Me encantó esta parte de la entrevista! y por eso quise compartirla contigo.

Hay cosas que son muy sencillas y lógicas, pero tal vez por eso no las aplicamos con seriedad y consistencia. Nos encontramos hablando en códigos en vez de asertivamente.

Además, estuve reflexionando… ¿qué significa ser maestro de uno mismo?

En mi opinión, ser maestro de uno mismo quiere decir:

Conocerse  + Educar a los demás sobre uno mismo

Conocerse

“Una vida no examinada, no merece la pena ser vivida” Sócrates

  ***

Hemos de analizar y reflexionar activamente, durante toda nuestra vida:  (lista ordenada al azar)

Cuáles son nuestros valores.

Qué nos gusta y nos disgusta.

Qué emociones sentimos en cada momento.

Por qué algunas cosas que parecen sencillas y triviales, nos afectan tanto.

Cuáles son nuestros sueños, esperanzas y expectativas.

Cuál es el nuestro “punto de debilidad”, donde si alguien entra, nos puede devastar.

Cuáles son nuestros miedos y frustraciones.

Y más…

 

Educar a los demás sobre uno mismo

Si a nosotros nos cuesta llegar a conocer todos estos puntos, no podemos esperar que los demás lo sepan. 

Por eso hemos de poder enseñar a los demás sobre nosotros.

¿Cuáles son nuestras expectativas?

¿Qué necesitamos?

¿Qué nos da placer y satisfacción?

¿Cuáles son nuestros “puntos de vulnerabilidad”?

¿Qué esperamos?

¿Cuáles son nuestras reglas internas?

Por qué nos cuesta enseñar

Aunque lográramos conocernos a profundidad y actualizar nuestro conocimiento, nos encontramos con otro obstáculo:

No nos gusta revelar lo que queremos o no queremos, porque deseamos que a la persona “le salga natural”. 

 

Pensamos que si nos dan algo que expresamente pedimos:

  • Ya no es de verdad.
  • Es artificial.
  • Es por compromiso.
  • No puede ser espontáneo.
  • Nos mostramos como personas “necesitadas”.

Y de esa manera, esperamos que los demás sepan y se tomen el tiempo de conocer nuestros gustos sin  enseñarles directamente.

Por qué hemos de cambiar esta actitud 

A todos nos gusta que las personas se interesen por conocernos y se adelanten a nuestras necesidades. Y de hecho, hemos de hacerlo siempre que podamos. El problema es que no somos perfectos y no siempre estamos en la mejor disposición mental para interpretar o adivinar.

Ya no somos niños (aunque a veces actuemos como tal, y está bien).  No podemos fijarnos en la posición de “deberías saber”:  “Deberías de saber que quería salir por la tarde”, “Deberías saber que estoy cansado”, “Deberías saber que me gusta dormir con dos almohadas”.

Además…

  • Las parejas y los amigos son relaciones de iguales. (No como padre-hijo). Por algo se llaman parejas (están parejas del lado al lado).
  • Nos gusta recordar que somos únicos e irrepetibles. Y es cierto. Por lo tanto, también nuestras necesidades son únicas e irrepetibles (y no se pueden deducir fácilmente).

Tampoco queremos matar la espontaneidad…

No se trata a dar una lista interminable de todo lo que esperamos y queremos cada día. ¡Con horario incluido! Si no que,  de dar la suficiente información para nuestros seres queridos puedan entender qué nos pasa, cómo nos sentimos importantes, qué nos encanta y qué despreciamos.  Con esto, podrán tomar acción en el momento apropiado.

Se vale pedir y se vale decir que no. (Pero sí se ha de escuchar)

Se vale explicar y se vale no estar de acuerdo. (Pero sí se ha de comprender)

Tip útil:

Si estás preocupado por empezar a sonar “demandante” y  temes que la otra persona se ponga a la defensiva:

Recuérdale a tu ser querido lo mucho que apreciaste aquello que te gustó, y desearías volver a repetir.

O

Enfócate en aquellas cosas positivas que aprecias y puntúalo para que el/la otro/a sepa que es importante.

Por ejemplo: 

“Me encanta hablar contigo por la noche antes de dormir, hagámoslo mas seguido” /  En vez de: “Llámame por hoy por la noche”.

“Extraño aquellos abrazos fuertes que nos dábamos, para mí son lo mejor, ven aquí…”  / En vez de: “Nunca me abrazas”.

¡Practiquemos esto para tener relaciones más profundas y satisfactorias! 🙂

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Ser maestro de uno mismo (Tim Ferriss y Alain De Botton)
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