Aunque no nos queremos perder en definiciones, sí nos ayuda el tener claro en nuestra mente el concepto del apego.  Cuando tenemos claridad, podemos conocernos mejor y explicar nuestro comportamiento. Esto nos da paz y un punto de inicio.

Hay algunos profesionales que llaman “apego emocional” a la dependencia no sana con la pareja, a un deseo de permanecer aunque nos haga daño, a esa necesidad de estar ahí aunque estemos sufriendo demasiado. Y dicen que el problema es que “están apegados”.  Por lo tanto, si el problema es el apego, entonces buscan des-apegarse.

Sin embargo, ¿cómo se des-apega uno? ¿tiene que forzarse a no sentir? ¿es posible que a uno genuinamente ya no le importe lo que haga la pareja? y tal vez me puedan decir, bueno, sí le va a importar pero menos, ¿cuánto menos? ¿cuánto es lo sano?. Hay muchas preguntas inciertas. Tal vez la parte espiritual del desapego ayude, pero no siempre nos queda claro qué hacemos con nuestras emociones.

Por otro lado, para la psicología el concepto del apego no es negativo, si no que de hecho es necesario y natural. Según los psicólogos e investigadores John Bowlby (1969) y Ainsworth (1973) “El apego es ese vínculo profundo y duradero que conecta a una persona con otra a través del tiempo y el espacio”  

Tener apego a los cuidadores no es opcional, es una forma de sobrevivencia y estamos programados para ello. Por ejemplo, imagina que una madre va caminando con su niño de tres años en el bosque, el sistema de apego activado es el que va a mantener al niño cerca de su mamá para no perderse. Si no lo tuviera,  podría divagar en entre los árboles y extraviarse fácilmente.

El niño busca a su mamá cuando la necesita para confort, cariño, cuidado y ese vínculo hace que pueda desarrollarse física y emocionalmente.La mamá tambien vigila, protege y cuida a su hijo. Está comprobado que el apego seguro facilita el desarrollo integral del cerebro de un niño. También se sabe que mientras crece el niño, ya no necesita que su mamá esté físicamente presente si no que forma en su mente la figura de su madre como su refugio. 

El chiquito forma en su mente una base segura con su progenitora y a partir de ahí, puede ser independiente y explorar lejos porque sabe que puede regresar a su madre cuando lo necesite. Si sabes que tienes una net de apoyo, puedes columpiarte mas alto. 

Sin embargo, debido a las investigaciones de Mary Ainsworth y numerosas más, como las de la “situación extraña”, sabemos también que el apego no siempre se desarrolla como apego seguro (que es el “de fábrica”). Si la madre o cuidadora no se muestra lo suficientemente disponible, accesible, conectada emocionalmente, involucrada, comprometida etc, entonces el niño puede desarrollar un apego inseguro, quiere decir que va a buscar una estrategia para encontrar su sobrevivencia, por ejemplo: hiper-activando su sistema de apego para no despegarse de su mamá y protestar fuerte. Esto pasa cuando percibe que su mamá no está lo suficientemente disponible, conectada, accesible. Es como cuando una puerta del carro se nos abrió en medio del camino y la logramos cerrar, (¡qué peligroso!) pero como no tenemos la confianza que no se vuelva a abrir, entonces pasamos el resto del camino sosteniendo el mango de la puerta con ansiedad, estando vigilantes al ruido del aire y de la puerta alrededor. No podemos simplemente descansar y disfrutar del viaje. Este es el apego ansioso. (En niños se le puede llamar ambivalente o preocupado-ansioso)

Hay otro tipo de apego inseguros: el evasivo (en donde directamente renunciamos al intento de conectarnos íntima y vulnerablemente porque no se nos ha respondido emocionalmente en la niñez. Siguiendo la analogía, nos bajamos del carro). El último tipo de apego es el apego desorganizado, en donde no encontramos una estrategia organizada porque ha existido miedo y a veces trauma, por lo que usamos diferentes respuestas, estamos en contradicción interna.  (Como que subamos y nos bajemos del carro sin decidirnos qué hacer) No me meteré de lleno con éstos dos tipos de apego porque no son el centro de este artículo.

Entonces, uno pudiera pensar que cuando crece, deja de lado el sistema de apego que necesitaba de pequeño con los padres. Sin embargo no es así. Otros investigadores siendo Hazan and Shaver (1987) uno de los primeros,  se han dado cuenta que de adultos seguimos con el apego pero esta vez a la pareja. De nuevo, no es opcional.

“Los psicólogos usan palabras como co-dependientes, simbióticos o incluso fusionados para describir a personas que al parecer no pueden ser auto-suficientes (…). En contraste Bowlby hablaba de  la <dependencia efectiva> y cómo el poder recurrir a otros para buscar soporte emocional es una fortaleza.”  Sue Johnson

Siempre formamos un vínculo emocional y duradero en el tiempo en cualquier relación significativa, igual de fuerte que cómo lo hicimos con nuestros padres. Este apego puede ser seguro pero también puede ser inseguro. ¿De qué depende? en parte, del estilo de apego con el que crecimos de pequeños ya que tiende a mantenderse en un gran porcentaje a lo largo de nuestra vida (se puede cambiar por supuesto) o también depende de la manera en cómo se ha dado la relación. Si nuestra pareja por ejemplo, ha sido infiel o ha sido bastante inaccesible, aunque seamos bastante seguros, activaremos nuestro sistema de apego y nos mostraremos ansiosos.

Regresando a la diferencia entre apego emocional y apego

Si entendemos el apego desde la psicología, nos dará mucho alivio saber que es normal estar apegado a nuestra pareja y que no tenemos que quebrarnos la cabeza para ver cómo nos des-apegamos y al mismo tiempo sentirnos conectados.  Sabremos que el apego seguro involucra tanto la dependencia como la independencia. Recuerda: un niño que se siente seguro con su mamá puede aventurarse hasta el fondo del jardín solito, porque sabe que cuenta con ella en todo momento. Lo mismo es en los adultos. Recuerda: “Si sabes que tienes una net de apoyo, puedes columpiarte mas alto” 

Un adulto vinculado seguramente con su pareja puede: irse de viaje, tener amigos, estudiar, desarrollarse profesionalmente, ser independiente en todo sentido y más, de la mano de su pareja. Ya sea que él o ella esté presente físicamente o solamente en su mente como su refugio seguro. Por ejemplo, cuando uno se siente inseguro y ansioso en un viaje y está lejos de su pareja, con sólo recordarse de él o ella uno puede sentirse confortado (si la relación es segura). Esta es la magia del apego seguro.

Por otro lado, si entendemos el apego como algo malo y patológico, entonces no sabremos qué hacer, porque biológicamente sentiremos la necesidad de conectarnos y buscar a nuestra pareja en tiempos de miedo, necesidad, soledad etc. y si él o ella también cree que el apego es dañino y nos dice que “deberías ser auto-suficiente” entonces ahí nos quedaremos sin herramientas. Ahí viene la confusión, la culpa, la vergüenza, el enojo….

No estamos diciendo que debemos de contar con alguien más cada vez que nos sintamos sólos, con miedo o tristes. A veces también podemos recurrir a nosotros mismos, ya que de adultos podemos formar una base segura en nuestro interior. Pero como siempre digo, es un ying-yang. Nuestra vida es más completa si sabemos conectarnos con nosotros mismos Y con los demás (siendo los demás una pareja y/o amistades, familia etc). No creo que podamos prescindir de uno de los lados por completo.

El concepto de “el apego emocional es malo” te hace creer que tienes que des-apegarte de tu pareja pero te deja en el aire acerca de cómo hacerlo (no se puede). El concepto del apego ansioso te hace entender que has de buscar apegarte de forma segura pero que no eres defectuoso si estás apego de forma ansiosa, ya que si lo estás, es porque te has tenido que adaptar a tus circunstancias adversas, ya sea en el pasado con tus cuidadores, ex pareja o pareja actual.

Diferencia entre apego emocional, apego y apego ansioso
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