Salir de una relación tormentosa no es nada fácil. Se parece muchísimo a la “desintoxicación” de un adicto a cualquier otra sustancia.

Si has logrado terminar con una relación caótica, desordenada, abusiva o conflictiva, estoy segura que habrás encontrado de nuevo tu paz, has re-encauzado tus metas, tus valores y prioridades. (Aunque puedas sentir nostalgia,  tristeza o ansiedad de vez en cuando)

También sé que puedes tener miedo a volver a entrar a una relación de este tipo.  Puede ser incluso que estés sobre-compensado y te sientas casi paranoide: ¡Una mala experiencia, desacuerdo o mal sentimiento te pone en alerta! No quieres volver a repetir ningún patrón. Tienes miedo a “volver a equivocarte”.

El peligro de esto es que puedes estar dejando oportunidades genuinas de comenzar una relación sana. Pero, ¿Cómo saber cuando es una “buena relación”?

Primero, has de tener en cuenta cómo suele progresar una relación adictiva o no sana. Ten en cuenta estas señales. Si ves que estás repitiendo casi cada una de  éstas, algo puede estar mal:

La progresión de una relación adictiva: (por supuesto, no siempre se dan todos los pasos)

“Amor a primera vista”. Sientes que conoces a esta persona desde hace mucho tiempo. Te es “familiar”.

1. Te das cuenta que relación avanza rápido y ambos no se han tomado el tiempo de establecer valores comunes, metas o la construcción de una confianza.

2. Hay una conexión sexual intensa, se sienten extáticos o eufóricos.

3. Quieren estar juntos todo el día, todos los días.

4. Dejas de lado a tus amigos y familia e incluso dejas de hacer lo que te gustaba.

5. Continuamente tienes fantasías acerca de tu pareja.

6. Suelen haber declaraciones tempranas de amor y compromiso.

7. Una primera pelea – suele ser una grande- en la que te das cuenta que tu pareja no es la persona que creías que era. Uno o ambos se alejan – hay menos afecto, atención, sexo. Ambos o uno de los dos actúa de forma fría, distante o crítica.

8. Comienzas a sentir pánico, soledad o vacío. Sientes que no eres amado o no eres suficiente (en vez de sentirte enfadado por haber sido tratado de mala manera, por ejemplo).

9. Pides, ruegas, negocias y ofreces en un esfuerzo frenético de reconectarte con tu pareja.

10. Tu pareja termina el contacto o regresa pero con demandas de que cambies. Esta suele ser una falsa promesa,  una forma de ganar control, no de tener una relación sana.

11. Si tu pareja regresa, el romance comienza de nuevo.

12. Vuelve a haber una pelea, poco tiempo después.

13. Tu pareja se aleja de nuevo, lo que hace que comience de nuevo la búsqueda de atención, llamadas, pedidos, negociaciones, etc.

14. A veces eres tú el que se aleja, y tu pareja es la que te busca, llama y ruega.

Señales que se pueden disfrazar de relación adictiva, pero no lo son necesariamente:

Enamoramiento inicial: la etapa amorosa suele ser muy parecida en todos los inicios (sea una relación sana o no) ya que nuestra mente se encuentra en un estado muy particular: un cerebro “enamorado” libera una gran cantidad de hormonas y químicos que hacen que nos sintamos eufóricos, optimistas y apasionados. Nuestra atención suele centrarse en la pareja y olvidarse un poco del resto. Casi no nos molesta nada y no percibimos defectos. Queremos ver a la persona constantemente, etc.

  • Alerta: ten cuidado si además del enamoramiento normal, la relación se está moviendo muy rápido (según tu percepción subjetiva) al mismo tiempo que ambos se alejan de familiares, amigos y de sus propios pasatiempos.
  • La pregunta: ¿La rapidez del compromiso o declaración de amor va totalmente desincronizado del conocimiento mutuo y establecimiento de confianza?

Idealización del otro: es normal y hasta positivo idealizar a nuestra pareja (especialmente en la primera etapa de la relación). Idealizar quiere decir  maximizar las virtudes y minimizar los defectos. La idealización “positiva” no implica que seamos ciegos a sus defectos, si no que estamos inclinados a ver sus imperfecciones o faltas con humor e incluso apreciación. Por ejemplo, su desórden, falta de delicadeza o  el hecho que les cueste tanto levantarse de la cama nos parece divertido o único.

  • Alerta: es muy importante que tengas en cuenta que estás idealizando a tu pareja y que pones mayor peso a sus virtudes que a sus defectos, pero no has de ser ciego ante los defectos. Ten cuidado con la creencia que tu pareja te hará feliz de ahora en adelante (aunque sea inconscientemente), que va a satisfacer todas tus necesidades, incluso aquellas que no has dicho y que es “perfecto/a” para para esto.  Si creemos esto, nos devastarán los problemas y tenderemos a ser más críticos, exigentes y resentidos.
  • Preguntas: ¿Estoy poniendo la responsabilidad de mi felicidad personal en mi pareja? ¿Se me hace difícil nombrar defectos de mi pareja? ¿Estoy consciente de que estoy idealizando a mi pareja?

Discusiones:  todas las parejas tienen discusiones y problemas. Un desacuerdo de vez en cuando no es una señal de peligro, aunque venga con emociones negativas y miedo. Piensa también que algunas personas suelen ser más confrontativas que otras y disfrutan de un “buen debate”.

  • Alerta: ten cuidado si las peleas incluyen gritos,  humillaciones, críticas, desprecios y por supuesto, abuso físico. Pon atención si ambos son capaces de tomar responsabilidad por su postura y errores. Una discusión no debería de hacerte replantear toda la relación o el carácter de tu pareja.
  • Preguntas: ¿Las peleas se están volviendo grandes crisis? ¿Estamos utilizando crítica, desprecio o humillación constantemente? ¿Nos alejamos durante días, después de una discusión? ¿Alguno de los dos rehúsa a tomar responsabilidad?

Inseguridad y celos: dependiendo de nuestra personalidad e historia previa, algunos somos más celosos o inseguros. Los celos naturales son aquellos que están basados en algo real o justificable. Por ejemplo: en una fiesta, hay un chico o chica que está apunto de besar a mi pareja: en este escenario es normal que sintamos emociones negativas. Llamamos celos a una mezcla particular de emociones: miedo al abandono, enfado y humillación. Los celos naturales son sanos porque nos dan una señal de que una relación valiosa está en peligro, por lo tanto hacemos algo para no perderla.  Los celos se vuelven obsesivos  cuando se presentan constantemente por amenazas irreales o sospechas sin pruebas: hablar con personas del sexo opuesto, salir con amigos, llamadas, interacciones en los medios sociales.

  • Alerta: Ten cuidado si comienzas a ser celoso o a recibir celos de parte de tu pareja de forma injustificada y esto hace que se den discusiones frecuentes o crisis. También si los celos llevan a un control de lo que cada uno hace o no hace.  Ojo, también es posible que los celos surjan debido a que no logramos sentirnos confiados de que somos importante para nuestra pareja, por lo tanto su comportamiento distante, alejado/a o cambiante puede generar dudas y celos: “Tal vez está con alguien más”. Esto tampoco es saludable.
  • Preguntas: ¿Tenemos celos naturales u obsesivos? ¿Me siento importante para mi pareja o sólo por ratos? ¿Nos controlamos el uno al otro?

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¿Cómo reconocer las señales de una relación sana, después de haber tenido una relación tormentosa?
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Un pensamiento en “¿Cómo reconocer las señales de una relación sana, después de haber tenido una relación tormentosa?

  • Junio 26, 2018 a las 10:08 am
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    Muy bonito blog yo estoy pasando una situacion parecida es horrible y lo peor amar a esa persona

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